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imagen: cuatro mujeres y dos varones no videntes posan sonrientes

Las personas ciegas forman parte de nuestras vidas, pero es poco lo que sabemos sobre su condición, lo que hace imprescindible conocer más sobre el tema para saber cómo ayudar:

Ciegos de origen crónico:

Personas con ceguera congénita. Puede tratarse de hijos de padres ciegos o videntes.

Requieren tratamiento especial desde nacidos.

Aprenden a usar oído, tacto, olfato para entender un poco sobre el medio y para desenvolverse en cuestiones que para los videntes resultan sencillas.

Aprenden el lenguaje: Inicialmente, asisten a colegios especiales donde aprenden a leer y escribir en braille.

Aprenden a desenvolverse en la ciudad, los medios de transporte, los servicios públicos y otros, con los peligros y bondades, donde el bastón es su gran aliado.

Gracias a este aprendizaje, la mayoría logra ser incorporada a colegios comunes, como alumnos integrados a pesar de su gran limitante para entender colores, formas y tamaños.


Ciegos Adquiridos:

Personas que vieron en forma normal hasta que, gradual o súbitamente perdieron su visión por accidentes, enfermedades (diabetes, glaucoma y la retinocis pigmentaria), o simplemente, por su avanzada edad.

Necesitan un mínimo de un año para rehabilitarse y adaptarse.

Requieren entrenamiento en actividades de la vida diaria. Deben empezar a reconocer sus espacios y elementos personales. Aprender a peinarse, prender fuego, servir una taza de leche, marcar el piso en un ascensor, reconocer las micros y otras actividades que antes realizaban en forma natural, y hoy se convierten en grandes desafíos.

Requieren de mucho cariño y apoyo para aceptar su nueva condición, que los priva de¡ mundo en que estaban acostumbrados a desenvolverse. Ya no podrán leer el diario, ni jugar naipes, ni trabajar en un computador de la forma en que antes lo hacían. No podrán distinguir lo bonito de lo feo, la intensidad de los colores, la suavidad de las formas.



 
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